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Nostalgia

Hace 4 años que dejé de escribir en este blog. No por elección, había perdido la contraseña y usuario, y no tenía forma de recuperarlos. Siempre me dio pena despedirme así de este lugar, porque aquí escribí durante dos años de mi vida, pero después pasó el tiempo, lo fui olvidando, abrí otros blogs y como todas las cosas en la vida lo dejé de lado.

Hace un año o así recordé este sitio, lo busqué y vi que seguía activo, intenté de nuevo en varias ocasiones acceder a él sin éxito. Hasta  que hace dos días, por una casualidad de la vida, recordé los datos que había olvidado. Y en lugar de cerrar el blog, decidí reabrirlo, por nostalgia, pero también porque este sitio me trae muy buenos recuerdos.

Muchas cosas han pasado desde la última vez que escribí. La vida en general no ha sido especialmente generosa conmigo. Han pasado cosas buenas y cosas muy buenas, por supuesto. Pero también ha habido decepciones, trabajos temporales (muchos), temporadas en el paro (otros tantos), familiares que han fallecido, otros que se han hecho mayores, y, en general, la vida ha seguido su curso, pero la mayor parte del tiempo sin orden ni concierto. Además también ha habido opiniones y perspectivas que han cambiado con la madurez que te da la vida.

Hoy, la vida sigue sin ser fácil, nunca lo fue, pero sigo creyendo, a pesar de las circunstancias, que todo tiene una razón de ser. Tenemos que aprender, caernos, levantarnos, saber lo que es la felicidad, el disfrute pleno, y también el dolor, la pena o la frustración. De esta última sé bastante más de lo que debería, pero ese conocimiento me da más ganas de buscar el polo opuesto de la vida, la alegría, el orgullo y la autoestima. Cosas de las que a veces carezco demasiado.

No sé si soy más sabia, porque siempre he pensado que nunca en la vida dejamos de aprender cosas. Cuando somos pequeños aprendemos de los mayores y cuando somos mayores de los pequeños. Así funciona el mundo, un mundo caótico, con tantas opiniones como hombres viven sobre él. Un planeta un poco convulso en los últimos tiempos, donde todos tenemos razón y donde escuchamos poco lo que dicen los demás. Un lugar en el universo con mucha gente pasándolo mal, pero también, y de verdad que así lo creo, con esperanza por delante, con vistas a un futuro, incierto, sí, pero que abarca una inmensidad de posibilidades.

No tengo miedo. A veces sí, pero no en este caso, no tengo miedo de lo que vendrá, porque sea lo que sea aún no ha llegado. Lo importante es vivir el presente, saber que lo que ocurre hoy es lo más valioso que tenemos. Y por eso, me niego a ser pesimista. Incluso en los peores momentos algo siempre me ha hecho resurgir, a veces, ese algo ha llegado a duras penas, pero lo ha hecho, y eso, para mí, es más que suficiente.

Con lo bueno y con lo malo, las experiencias que te da la vida son inigualables. Y eso, tiene un valor incalculable.

Os invito a que sigáis ojeando el blog si os parece interesante. Divertíos y seguid sonriendo a la vida.